Pekín, capital de China, es una ciudad fascinante donde la historia imperial se mezcla con la vida moderna, los templos conviven con grandes avenidas y cada barrio ofrece una experiencia distinta. Nuestros viajes a Pekín te acercan a lugares tan emblemáticos como la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla, el Palacio de Verano y su reconocida gastronomía, para que descubras el corazón cultural del país con comodidad y a tu ritmo.
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Pekín es una ciudad inmensa, fascinante y llena de contrastes, ideal para combinar historia, cultura, gastronomía y barrios modernos. Si estás pensando en unos viajes a Pekín, conviene tener en cuenta algunos detalles prácticos para aprovechar mejor la experiencia.
Lo más habitual es volar desde Madrid o Barcelona, con vuelos directos o con escala según la temporada. El trayecto suele ser largo, por lo que merece la pena reservar con algo de antelación y valorar bien los horarios de llegada.
Desde el aeropuerto, para ir al centro, las opciones más cómodas son:
el tren Airport Express
el metro, con conexiones amplias dentro de la ciudad
el taxi o vehículo con conductor
Si llegas en hora punta, conviene contar con más tiempo por el tráfico.
Las mejores épocas para visitar Pekín suelen ser:
primavera, entre abril y mayo
otoño, entre septiembre y octubre
En estos meses las temperaturas son más agradables para recorrer la ciudad a pie y visitar lugares como la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo o la Gran Muralla en los alrededores.
En verano hace calor y puede haber más humedad. En invierno, el frío es intenso, pero también es una buena opción si buscas menos afluencia y una ciudad más tranquila.
Pekín tiene una red de metro muy extensa, rápida y económica. Para la mayoría de viajeros, es la forma más práctica de desplazarse.
También puedes usar:
autobuses urbanos
taxis
apps de transporte
trayectos a pie en zonas turísticas o barrios concretos
Como las distancias son grandes, es buena idea agrupar visitas por zonas para no perder demasiado tiempo en desplazamientos.
La moneda local es el yuan chino. En muchos lugares se paga de forma digital, pero siempre viene bien llevar algo de efectivo para pequeños gastos.
En general, el presupuesto diario puede variar bastante según el tipo de viaje, aunque Pekín permite combinar:
restaurantes sencillos y mercados locales
hoteles de distintas categorías
entradas culturales y monumentos
transporte público asequible
El tiempo en Pekín cambia mucho según la estación, así que conviene preparar la maleta con lógica:
primavera y otoño: ropa por capas
verano: ropa ligera, gorra y calzado cómodo
invierno: abrigo, bufanda y ropa térmica
Para visitar la ciudad, es esencial llevar calzado cómodo, ya que muchas jornadas incluyen bastante caminata.
Pekín tiene un ritmo intenso y muy urbano. Las jornadas de visita suelen empezar pronto, especialmente si quieres ver monumentos populares con más calma.
Ten en cuenta que:
algunos lugares turísticos abren temprano
a ciertas horas los desplazamientos pueden alargarse
reservar tiempo para descansar y comer con calma ayuda mucho en una ciudad tan grande
Pekín encaja especialmente bien con:
parejas que buscan cultura, gastronomía y escapadas urbanas
amigos con ganas de descubrir una ciudad dinámica y diferente
familias interesadas en historia, grandes espacios y visitas emblemáticas
viajeros culturales que quieran conocer de cerca el pasado imperial y la China contemporánea
No es tanto un destino de relax como una ciudad para explorar sin prisa y con curiosidad.
Para disfrutar de unos viajes a Pekín, lo mejor es planificar una ruta realista, combinar grandes imprescindibles con barrios menos conocidos y dejar espacio para paradas gastronómicas. Es una ciudad que impresiona por sus monumentos, pero también por su vida cotidiana y su enorme personalidad.
Pekín, la vibrante capital de China, es un destino lleno de contrastes y sorpresas. Desde su rica historia hasta sus modernas atracciones, ofrece una mezcla única de experiencias culturales y de ocio. Descubrir las cosas que hacer en Pekín es embarcarse en un viaje fascinante a través del tiempo y el espacio.
La Ciudad Prohibida es una joya arquitectónica que habla de la grandeza del pasado imperial chino. Este vasto complejo palaciego, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga tesoros culturales que transportan a los visitantes a la época de las dinastías Ming y Qing. Un paseo por sus patios y pabellones es una experiencia que ningún amante de la historia querría perderse.
El Templo del Cielo es otro de esos lugares que no se pueden dejar de visitar. Este complejo religioso, rodeado de un parque extenso, es donde los emperadores chinos realizaban ceremonias ancestrales para la buena cosecha. Los visitantes quedarán impresionados por la simetría y la belleza de su arquitectura.
El Palacio de Verano, un refugio de la realeza durante los calurosos meses de verano, es un lugar perfecto para caminar y disfrutar de la naturaleza. Sus jardines, lagos y pabellones ofrecen un remanso de paz a las afueras de la ciudad. La visita es una oportunidad para imaginar cómo vivía la realeza mientras se pasea por sus impresionantes paisajes.
La ópera de Pekín es una forma de arte tradicional que combina música, danza y drama. Asistir a uno de estos espectáculos es una experiencia única que sumerge al espectador en la rica cultura china. Los elaborados trajes y las interpretaciones apasionadas son un deleite para los sentidos.
Aprender los secretos de la caligrafía china es una actividad cultural fascinante. Esta antigua forma de arte es más que solo escribir; es una meditación en movimiento. Participar en una clase de caligrafía es una oportunidad para llevarse un pedazo de la cultura china en forma de una hermosa obra de arte personal.
Los mercados nocturnos de Pekín son un festín para los sentidos. Probar delicias locales como el pato laqueado o los dumplings es una experiencia culinaria que no debe perderse. Además, los mercados son un lugar ideal para empaparse del ambiente local y descubrir sabores auténticos.
El Parque Beihai es uno de los parques más antiguos y mejor conservados de China. Con su lago central y sus pintorescos jardines, es un lugar ideal para relajarse y disfrutar de un día al aire libre. Sus pagodas y templos ofrecen vistas espectaculares de la ciudad.
La sección de Mutianyu de la Gran Muralla es menos concurrida y ofrece vistas impresionantes del paisaje montañoso. Caminar por esta maravilla arquitectónica es una experiencia inolvidable y permite a los visitantes apreciar la magnitud y la historia de esta increíble estructura.
El Templo de los Lamas es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio de la ciudad. Sus jardines bien cuidados y su arquitectura tibetana ofrecen un espacio de paz y reflexión. Es un lugar perfecto para relajarse y conectar con la espiritualidad.
El Mercado de las Perlas es un paraíso para los amantes de las compras. Desde joyas hasta recuerdos, ofrece una amplia gama de productos a precios competitivos. Es el lugar perfecto para encontrar un regalo especial o simplemente disfrutar del arte del regateo.
La calle Wangfujing es una de las calles comerciales más famosas de Pekín. Aquí se pueden encontrar desde tiendas de lujo hasta vendedores ambulantes que ofrecen una variedad de productos. Es un lugar ideal para experimentar la vitalidad de la vida urbana de Pekín.
El Teatro Nacional, conocido por su impresionante arquitectura de cúpula de cristal, ofrece una variedad de espectáculos que van desde la música clásica hasta el ballet y la ópera. Asistir a una función aquí es una experiencia cultural enriquecedora que combina arte y arquitectura de manera sublime.
Explorar Pekín es sumergirse en un mundo lleno de historia, cultura y modernidad. Desde sus impresionantes estructuras históricas hasta sus vibrantes mercados y espacios naturales, la ciudad ofrece una multitud de experiencias que cautivan a todos sus visitantes.
La capital de China, Pekín, es un destino que deleita no solo por su rica historia y cultura, sino también por su variada y sabrosa gastronomía. La comida y bebida en Pekín ofrecen una experiencia que despierta todos los sentidos, desde los aromas hasta los sabores más exóticos. Aquí, la tradición se mezcla con la modernidad, creando un banquete que ningún amante de la comida querría perderse.
El pato laqueado de Pekín es, sin duda, el plato más famoso de la ciudad. Este manjar se caracteriza por su piel crujiente y carne jugosa, que se sirve tradicionalmente con tortitas finas, cebolla y salsa hoisin. Es un ritual gastronómico que no se debe apresurar. Los mejores restaurantes para probar este icónico plato están repartidos por toda la ciudad, ofreciendo desde experiencias lujosas hasta más modestas.
Los jiaozi, esos pequeños paquetes de masa rellenos de carne o verduras, son un básico en la dieta de los pekineses. Ya sea hervidos, fritos o al vapor, estos dumplings son perfectos para compartir. Aunque se pueden encontrar en restaurantes de todas las categorías, nada supera el sabor de unos jiaozi caseros, y es posible aprender a hacerlos en una de las muchas clases de cocina local.
El hotpot o "olla caliente" es una experiencia culinaria única que invita a la camaradería. Cada comensal cuece su propia selección de ingredientes en un caldo burbujeante en el centro de la mesa. Es una forma deliciosa y divertida de disfrutar de la cocina china, especialmente en los meses más fríos.
El té es la bebida por excelencia en China, y Pekín no es la excepción. Desde el delicado té verde hasta el robusto té negro, cada variedad tiene su propio encanto. Las casas de té tradicionales ofrecen una atmósfera tranquila para disfrutar de una taza y, a menudo, de un espectáculo cultural.
Para los más atrevidos, los licores chinos como el baijiu ofrecen una experiencia intensa. Este potente destilado a base de granos es una parte integral de las celebraciones chinas y una oportunidad para brindar por nuevos amigos.
El mercado de Wangfujing es famoso por su vibrante escena de comida callejera. Aquí, los visitantes pueden probar desde los clásicos como los pinchos de cordero hasta opciones más inusuales como los escorpiones fritos. Es un lugar ideal para explorar y dejar que el paladar descubra nuevas sensaciones.
Gui Jie, conocida como la calle de comida fantasma, es un paraíso nocturno para los amantes de la gastronomía. Sus puestos y restaurantes ofrecen una amplia gama de platos sabrosos y picantes, perfectos para una aventura culinaria nocturna.
Aprender a cocinar como un local es una experiencia enriquecedora y divertida. Las clases de cocina en Pekín ofrecen la oportunidad de dominar técnicas tradicionales, desde hacer dumplings hasta preparar salsas auténticas.
Un tour gastronómico es la manera perfecta de descubrir los sabores ocultos de Pekín. Guiados por expertos, los visitantes pueden explorar mercados, probar platos icónicos y descubrir joyas culinarias que de otro modo pasarían desapercibidas.
Pekín alberga varios restaurantes reconocidos por la guía Michelin, donde la gastronomía se convierte en arte. Estos establecimientos ofrecen menús innovadores que combinan técnicas modernas con sabores tradicionales.
Para una experiencia más auténtica, los restaurantes locales son una opción imprescindible. Estos lugares, frecuentados por los residentes de la ciudad, ofrecen platos deliciosos a precios razonables, como un buen bol de noodles por unos 5 €.
El uso de los palillos es todo un arte. En Pekín, es importante recordar algunas reglas básicas, como no clavarlos verticalmente en el arroz, ya que esto se asocia con ritos funerarios.
La comida en Pekín se comparte, y el centro de la mesa suele estar lleno de platos para todos los comensales. Es costumbre brindar antes de empezar y mostrar agradecimiento al anfitrión.
La comida y bebida en Pekín son un reflejo de su rica herencia cultural y la innovación contemporánea. Cada bocado y sorbo cuenta una historia, haciendo de cada comida una experiencia memorable.
Los lugares más interesantes que podrás visitar en Pekín son: Plaza de Tiananmen, Ciudad Prohibida, Templo del Cielo.
Aún que el tiempo de vuelo pueda cambiar mucho dependiendo de la ciudad de salida, el tiempo de vuelo estimado es de 16h 10m.
Pekín es el destino ideal para viajes a la ciudad.
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