Consejo de un local:
Pauline dice: Para dar un toque de Lyon a tu quiche, puedes añadirle queso Saint-Marcellin o, si no tienes, cebollas caramelizadas. Las quiches se pueden comer frías o calientes.
Puede que no podamos recorrer el mundo ahora mismo, pero nuestras papilas gustativas aún pueden transportarnos a lugares emocionantes. Llena tus sentidos con los olores y sabores de los mercados de alimentos, bares de tapas y tabernas, llevando algo de magia culinaria de todo el continente a tu propia casa.
Si te gusta probar la cocina local cuando viajas, estos seis destinos gastronómicos deberían estar en tu lista de visitas obligatorias. Pero por ahora, abre el apetito con estas recetas para hacer tú mismo, además de los consejos de cocina regional de nuestro equipo.
Esta encantadora ciudad es realmente un paraíso foodie: desde los típicos bouchons con una cocina tradicionalmente sencilla, hasta afamados restaurantes de cocineros famosos. En los mercados de Saint-Antoine y Les Halles de Lyon, no sólo los locales, sino también los chefs de cocina compran especialidades regionales: pollo de Bresse, carpa de la Dombes, setas de Saint-Bonnet-Le-Froid, brioche de saucisson o queso de Saint-Marcellin. Como es de esperar en Francia, también hay que probar los dulces, la tarta de pralinés (tarta de almendras) es una de nuestras favoritas. El museo de la comida de la Cité de la Gastronomie, que abrió sus puertas a finales de 2019, ofrece a los amantes de la comida una razón más para visitar Lyon.
Para la base:
Para el relleno:
Consejo de un local:
Pauline dice: Para dar un toque de Lyon a tu quiche, puedes añadirle queso Saint-Marcellin o, si no tienes, cebollas caramelizadas. Las quiches se pueden comer frías o calientes.
La Grassa, o "la gorda", es el apodo de Bolonia, ¡dando una idea de por qué la ciudad es amada por los comensales! De hecho, los foodies acuden en masa a la ciudad medieval de Emilia-Romagna, en el norte de Italia. Incluso hay un parque temático de comida: FICO Eataly World. Pero para una verdadera degustación de la cocina regional, debes explorar el centro de la ciudad donde puedes descubrir trattorias escondidas y pequeñas pizzerías entre las fachadas históricas en tonos mediterráneos. Hay tours organizados que te llevan a las mejores heladerías y queserías (en la vecina Módena, producen el mundialmente famoso Parmigiano-Reggiano) o puedes simplemente seguir tu nariz. Alrededor de las 6 de la tarde, el tradicional aperitivo llama la atención. Delicias regionales, como queso, jamón de Parma, mortadela y aceitunas, se sirven con la bebida. Esta es la mejor manera de experimentar la cocina y la cultura de Bolonia. Mientras planeas tu siguiente viaje a Bolonia, te compartimos una receta para que empieces a inspirarte.
(4 raciones)
Consejo de un local:
Mariangela dice: Añade vino extra a la sartén después de freír la carne y las verduras y deja que el alcohol se cocine para añadir un sabor especial a la salsa. Sirve con tagliatelle frescos para un plato tradicional.
Esta ciudad, conocida por su vibra relajada también se ha convertido en un destino culinario. El exclusivo restaurante Noma del chef René Redzepi es considerado un pionero de la nueva cocina nórdica. La cocina es estrictamente de temporada: de febrero a junio se sirve marisco, luego verduras (puramente vegetarianas y veganas) y desde principios de otoño se sirve carne, setas, nueces y bayas bajo el título "Caza y bosque".
Igual de sabrosos y coloridos son los modernos mercados callejeros de comida como el de Reffen en Refshaleøen. Innumerables puestos ofrecen platos de todos los rincones del mundo: desde perritos calientes gourmet con cebollas crujientes, o smørrebrød con peras caramelizadas y berro, hasta bolas de verdura nepalíes. Hay una fiesta al aire libre en verano, y una atmósfera amistosa en los acogedores salones durante el invierno.
Consejo de un local:
Jesper dice: Esta salsa cremosa va muy bien con fiskefrikadeller (pasteles de pescado), en los tradicionales smørrebrød (sándwiches abiertos) o haz tus propios perritos calientes al estilo danés con cebolla crujiente y remoulade ¡a los niños les encantará!
Cracovia se ha convertido en un punto culinario de primera línea en Europa del Este. Tabernas pintorescas con especialidades polacas como los pierogi llenan los sinuosos callejones del casco antiguo medieval. Hay muchos dirferentes, desde la variante clásica con queso, patatas, setas y chucrut, hasta las nuevas creaciones con caza o salmón. Incluso hay un festival anual dedicado a esta deliciosa. Los amantes de la buena mesa peregrinan a Qrudo Food & Wine en Wąska, donde se reinterpretan los clásicos platos polacos: pierogi de queso de cabra y patatas en mantequilla de trufa, pechuga de pintada con mijo y col. Mientras estás allí, también deberías probar los bigos: un guiso hecho con chucrut, setas, carne y salchichas.
(Aproximadamente 20 unidades)
Consejo extra de un local:
María dice: Un relleno tradicional es el chucrut o col y setas, especialmente en Navidad. También recomiendo probar los Pierogi Ruskie (¡sí, se llaman albóndigas rusas!) rellenos de patata y requesón y servidos con mantequilla derretida. Tardan un poco en prepararse pero ¡vale la pena hacerlo!
San Sebastián, o Donostia, es el nuevo baluarte gastronómico. La ciudad tiene la segunda mayor densidad de restaurantes con estrellas Michelin, con tres locales adornados con tres estrellas cada uno: Arzak, Akelarre y el Restaurante Martín Berasategui. Mientras tanto, el conocido Mugaritz es el número nueve en la lista de los mejores restaurantes del mundo. Pero también se puede encontrar cocina vasca de primera calidad en los numerosos bares de tapas. Los famosos pintxos de Donostia con mariscos del Atlántico, comprados frescos en los animados mercados de San Martín y La Brexta, son muy recomendables. Tampoco puedes perderte el bacalao al pil pil, la brocheta de gambas y el pastel vasco.
Consejo extra de un local:
Miguel dice: Para probar el sabor de la región vasca, añade a tu mezcla de tortillas pimientos verdes y rojos en rodajas, chorizo o el tradicional bacalao y sirve las rodajas sobre el pan como pintxos.
Aceite de oliva prensado en frío, hecho localmente, feta jugoso y pescado fresco (¡que combina excelentemente con los vinos del Egeo!). La dieta mediterránea es saludable, simple y a la vez muy sabrosa. No es de extrañar que Grecia esté experimentando un renacimiento entre los gourmets. La isla de Santorini, en el sur del Egeo, es particularmente gastronómica y llamativa. Las icónicas casas blancas con techos abovedados de color azul cobalto y magníficas buganvillas rosadas brillan en las empinadas laderas, dominando pequeñas bahías con agua de color esmeralda. Las tabernas se alinean en las estrechas y sinuosas calles de los pequeños pueblos: Oia en el norte y Fira en el sur. Cena al aire libre y date un festín de calamares asados en aceite de ajo, cordero marinado con menta, sardinas fritas o queso de oveja salado envuelto en espinacas.
Poner 200 g de guisantes amarillos partidos en un tazón (se pueden sustituir por lentejas o habas, con una textura similar). Cubrir con agua hirviendo y remover para rehidratar los guisantes. Escurrir y enjuagar.
Picar una cebolla roja y un diente de ajo. Colocar en una cacerola con 2 cucharadas de aceite de oliva, una pizca de sal y pimienta y 2 hojas de laurel. Saltear a fuego fuerte durante unos minutos hasta que las verduras se ablanden. Añadir los guisantes partidos a la sartén y remover.
Preparar un litro de caldo de verduras y añadir a la sartén. Llevar a ebullición y luego bajar el fuego y dejar hervir a fuego lento, hasta que el exceso de líquido se evapore.
Retirar del fuego y vierte en un procesador de alimentos (o utiliza una batidora de mano), añadiendo 4 cucharadas de aceite de oliva, cáscara de limón y el zumo de 1-2 limones. Batir hasta que esté suave y cremoso. Agregar cualquier otro condimento necesario y dejar que se enfríe.
Para servir, rociar con aceite de oliva y cubrir con cebolla roja o tomates asados.
Consejo extra de un local:
Anna dice: Típicamente se sirve en Santorini como parte de un meze, con muchos platos pequeños. Pruébalo con pulpo a la parrilla, pan fresco y una ensalada griega con queso feta. Para darle más sabor a la salsa, añade más zumo de limón y alcaparras a la receta.