Qué comer y beber durante tus viajes a Rovinj
Si estás planificando unas vacaciones en Croacia, los viajes a Rovinj ofrecen una oportunidad fantástica para explorar una cocina que refleja la riqueza de Istria y su mezcla cultural entre veneciana, austriaca y eslava. Conviene llegar con apetito, porque la gastronomía local está marcada por ingredientes de temporada como las trufas, el aceite de oliva y pescados frescos que se encuentran a lo largo de sus costas. En Rovinj, descubrirás una oferta culinaria auténtica, repleta de sabores sorprendentes que ponen en valor la tradición y los productos del entorno.
Pasta tradicional de Istria: fuži y pljukanci
Dos tipos de pasta artesanal destacan en Rovinj. El fuži es una pasta en forma de tubos cortos que suele servirse con salsas a base de trufas negras o blancas, o acompañada de carnes como la de jabalí o venado, reflejando una fusión perfecta entre bosque y mar. Por otro lado, el pljukanci es una pasta hecha a mano, un poco más gruesa y enrollada con delicadeza, ideal para salsas densas que absorbe muy bien su textura. Ambas variedades son un claro ejemplo de respeto por las técnicas tradicionales y el gusto por los sabores intensos.
Del mar a la mesa: brodet y scampi na buzaru
La pesca es un pilar fundamental en la dieta local, y platos como el brodet revelan esta conexión. Se trata de un estofado que mezcla varias especies de pescado con tomate y se sirve con polenta, un plato reconfortante para quienes buscan probar lo más genuino del Adriático. El scampi na buzaru también es imprescindible: langostinos frescos cocidos lentamente en aceite de oliva, ajo y vino blanco, que se disfrutan en equilibrio entre lo sencillo y lo exquisito.
Del campo a la mesa: el boškarin y la trufa
La carne de boškarin, un buey autóctono de Istria, es otro tesoro gastronómico que encontrarás en Rovinj. Se sirve en preparaciones como carpaccio, estofados o guisados, y su sabor potente es una opción perfecta si quieres acompañar tu viaje con platos más robustos. Tampoco faltan las trufas, que crecen en los bosques cercanos y se integran en muchas recetas, especialmente en salsas para pasta y carnes, otorgando un aroma y un gusto inconfundibles.
Dulces y vinos para cerrar con broche de oro
La dulzura de Rovinj se encuentra en postres como las fritule, pequeñas bolitas de masa frita con pasas y azúcar, o las kroštule, finos lazos fritos y crujientes. Para los que prefieren algo más tradicional, las galletas duras llamadas cukerančići son perfectas para mojar en vino dulce, ideal para un pequeño capricho. Hablando de vinos, la región presume de variedades autóctonas que acompañan perfectamente cada plato: el blanco Malvazija, fresco y floral, y el robusto Teran, que va de maravilla con carnes y guisos.
Viajar a Rovinj es, sin duda, una excusa para empaparse de una cultura gastronómica que combina el mar, la tierra, el campo y la historia de Istria en cada bocado.