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Los mejores 10 sitios que ver en Bélgica

Lugares imprescindibles que tienes que visitar en Bélgica

Más allá de los gofres, las patatas fritas, los mejillones y el «niño que hace pis», Bélgica es famosa por ser uno de los países europeos con mayor número de atractivos por metro cuadrado. Y es que además de la vanguardista Bruselas, hay muchas más ciudades que ver en Bélgica. ¡Acompáñanos!

Te invitamos a descubrir la conocida como «barra del bar más grande del mundo», a comer gofres, mejillones y patatas fritas acompañados de una cerveza artesanal. Y de postre, un buen chocolate. No resistas la tentación y descubre con nosotros los principales atractivos de Bélgica. ¿Empezamos?

  1. Bruselas
  2. Brujas
  3. Gante
  4. Lovaina
  5. Amberes
  6. Dinant
  7. Namur
  8. Lieja
  9. Abadía de Villers la Ville
  10. Malinas

1. Bruselas

La capital del país y sede de la Unión Europea concentra en su pequeño territorio un gran patrimonio histórico, cultural y monumental, empezando por su «Grand Place», una plaza adoquinada rodeada por bellas fachadas que la convierten en un lugar con mucho encanto. Patrimonio de la UNESCO, reúne un gran número de «maisons» de época y edificios de gran belleza como el ayuntamiento. No te puedes ir sin ver de cerca –no te creas que es demasiado grande– el famoso niño, símbolo de la ciudad: el «Manneken Pis», o pasear por su centro histórico para conocer algunos de sus edificios más emblemáticos como las galerías Saint Hubert o el Palacio Real. Y por supuesto, no te puedes perder uno de sus atractivos más fotografiados: el Atomium.

Imprescindible: no te dejes atrás a la versión femenina del «niño que hace pis», la «Jeanneke Pis».

2. Brujas

Situada en la región de Flandes, Brujas, a la que muchos llaman la «Venecia del norte», es una ciudad de cuento donde no faltan los productos típicos belgas: el chocolate, la cerveza artesanal, los gofres y las patatas fritas. Sin olvidar sus característicos canales, sus fachadas pintorescas y sus torres medievales. No hay mejor sitio para empezar a conocerla que por la Plaza Mayor, ya que desde allí tienes las mejores vistas de la ciudad. Más bien desde la torre Belfort, el campanario por excelencia de Brujas, que se encuentra en esta plaza. Para contemplar la ansiada panorámica tendrás que subir 366 escalones, pero merece la pena. Y de plaza en plaza, y tiro porque me toca: no te pierdas su plaza del ayuntamiento o «Burg», un edificio gótico del siglo XIV. Imperdible entre las cosas que ver en Bélgica.

Imprescindible: pasearte por el Muelle del Rosario y hacer la instantánea por excelencia de la ciudad. 

3. Gante

Esta joya medieval es otra de las ciudades que visitar en Bélgica. Ciudad natal de Carlos I, Gante es una localidad llena de vida con un coqueto casco histórico plagado de edificios de origen medieval, puentes de piedra, canales y hasta un castillo. Para contemplarla como se merece, te animamos a subir a su torre campanario, que recibe el nombre de torre Belfort –no es una errata, se llaman igual, sí–. Imperdibles son su iglesia de San Nicolás, los muelles Graslei y Korenlei y el ya mencionado castillo de los Condes de Flandes. Y, como no, su plaza mayor y la catedral en honor del patrón de la ciudad: la catedral de San Bavón, una de las tres torres que destacan en el horizonte de la ciudad.

Quédate a ver la iluminación de la ciudad al caer la noche, con especial mención a su canal principal.

4. Lovaina

Seguimos en Flandes y no podíamos dejar de descubrirte la capital de la cerveza belga y principal ciudad universitaria del país: Lovaina. No sabemos si fue antes el huevo o la gallina, o lo que es lo mismo, si la cerveza atrajo a los estudiantes o fue al revés, pero lo que sí está claro es que aquí encontrarás, además de uno de los ayuntamientos más bonitos del mundo, una interesante colección de cerverías que le dan una animadísima vida a la ciudad. En tu visita no puede faltar su Gran Beaterio, uno de los beguinajes conservados más grandes de Flandes. Típicos de esta región, los beguinajes eran poblados de mujeres religiosas laicas dentro de una ciudad. Tampoco te puedes marchar sin conocer la biblioteca de la universidad, una de las más antiguas de Europa.

Imprescindible: tomar algo en «Oude Markt», una plaza conocida por ser la barra de bar más larga del mundo.

5. Amberes

No podíamos marcharnos de Flandes sin descubrir su capital, Amberes. La conocida como «ciudad del diamante» por haber sido en ella donde se inventara el famoso corte del diamante, fue una de las ciudades más ricas de Europa a partir del siglo XVI. Eso le ha dejado un importante y variado patrimonio cultural del que destacan su triangular plaza mayor, rodeada de edificios renacentistas, la catedral de Nuestra Señora, la construcción religiosa más grande de todo el país, el castillo, o la Casa Museo de Rubens, en la que vivió el famoso pintor –nacido aquí– durante sus últimos 25 años. No dejes de darte un paseo por su puerto, el epicentro de su actividad comercial.

Imprescindible: darse una vuelta por el barrio de los diamantes, en torno a la atractiva estación central.

6. Dinant

Bautizada como la «hija del Mosa», esta pequeña villa de la región de Valonia parece nacer directamente de las rocas. Se encuentra a orillas del río Mosa y la reconocerás por su estampa de pintorescas fachadas que van acompañando el cauce del río. Dando un paseo por su recogido casco histórico te toparás con la Colegiata de Notre Dame, una joya románica reconstruida al estilo gótico que llama la atención por su peculiar cúpula en forma de bulbo. Digna de ser visitada también es su ciudadela, a la que puedes subir en teleférico o a pie por los 400 peldaños que la separan del pueblo.

Imprescindible: conocer a través de su estatua al inventor del saxofón, Adolphe Sax, nacido en esta localidad.

7. Namur

Nos quedamos en la región de Valonia para visitar su capital, Namur. Se encuentra justo en la confluencia de los ríos Mosa y Sambre, en un recinto fortificado con un rico patrimonio. Deambula por sus calles, degusta uno de los platos estrella de la ciudad –las patatas fritas, originarias de aquí– y no te pierdas uno de sus mayores tesoros arquitectónicos: su ciudadela, una de las fortalezas más importantes de Europa por su tamaño y antigüedad. Llamada por Napoleón «el termitero de Europa» por sus siete kilómetros de túneles subterráneos, puede presumir de una de las más bellas panorámicas de la ciudad. Imperdibles también, la catedral de Saint-Aubain y el teatro.

Imprescindible: subir a la ciudadela en el teleférico que une la ciudad con su imponente fortaleza.

8. Lieja

Apasionada y en constante ebullición, la llamada como «Ciudad Ardiente» se encuentra al sur de la región de Valonia y es, de hecho, su segunda población con más habitantes. Puedes empezar tu recorrido por la estación de ferrocarril Guillemins, un moderno edificio de principios de los 2000, obra del controvertido arquitecto Calatrava. En contrapartida, su casco histórico alberga importantes edificios religiosos como su catedral de Saint-Paul o la Colegiata Saint-Denis. Otras construcciones antiguas igualmente importantes son el Palacio de los Príncipes Obispos o las escalinatas de Beuren. Cuando necesites un respiro, no encontrarás un mejor sitio que sus conocidas como laderas verdes, un rincón de naturaleza en el corazón de Lieja.

Imprescindible: probar su famoso gofre con vainilla, caramelo y canela, sus albóndigas en salsa o su aguardiente.

9. Abadía de Villers la Ville

A una hora y media en tren de Bruselas, misteriosas y llenas de encanto, se encuentran las ruinas de lo que fue una abadía cisterciense construida a principios del siglo XII. Igualmente famoso es el entorno natural en el que se enmarca, de ahí que sus jardines sean gran parte del atractivo de este antiguo monasterio situado en la localidad que lleva su nombre. En su visita interactiva con realidad aumentada podrás hacerte una idea de cómo era la abadía en la Edad Media. Su impresionante estampa y envidiable acústica la han convertido además en lugar de celebración de todo tipo de eventos musicales y escenográficos.

Imprescindible: sentarse en una de las mesas de picnic de sus jardines para recrearse en el ambiente del lugar.

10. Malinas



Ubicada en la región de Flandes, Malinas está a medio camino entre Brujas y Gante, y bien se merece una visita de un día. Como suele ocurrir, lo mejor lo encontrarás en torno a su Grote Markt o plaza mayor, con un peculiar edificio del ayuntamiento dividido en tres. A uno de sus lados se encuentra la catedral de San Romualdo con su icónica torre, símbolo de la ciudad. El paisaje que se admira desde lo más alto bien merece el esfuerzo de subir los 514 escalones que la alzan sobre el suelo. Imprescindible también darse una vuelta por la ciudad amurallada, a la que llegarás atravesando la Puerta de Bruselas.

Cruza el río Dyle por el puente de piedra más antiguo de Flandes, el Grootburg, y disfruta de las vistas. 

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