Entre el azul del Mediterráneo y el encanto de la Costa Blanca, Altea conquista con su casco antiguo de calles empedradas, la emblemática iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, sus calas tranquilas y un agradable ambiente junto al mar. Si estás pensando en viajes a Altea, aquí encontrarás una opción ideal para disfrutar de paisajes luminosos, buena gastronomía y paseos con mucho sabor mediterráneo.
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Altea está muy bien conectada para una escapada o unas vacaciones en la Costa Blanca. Si viajas desde otras zonas de España, lo más cómodo suele ser llegar hasta Alicante.
En avión: el aeropuerto de Alicante-Elche es el más cercano, a unos 70 km.
En coche: una opción muy práctica si quieres moverte también por los alrededores.
En tren o tranvía: desde Alicante puedes combinar transporte público hasta Altea.
En autobús: hay conexiones útiles desde ciudades cercanas de la Comunidad Valenciana.
Los viajes a Altea se disfrutan especialmente en primavera y otoño, cuando el tiempo acompaña y el ambiente es más tranquilo.
Primavera: ideal para pasear por el casco antiguo y disfrutar de terrazas.
Verano: perfecto para playa y ambiente animado, aunque hay más visitantes.
Otoño: temperaturas suaves y una experiencia más relajada.
Invierno: buena opción para una escapada tranquila con clima agradable en comparación con otras zonas de España.
Altea es un destino muy agradable para recorrer sin prisas.
El casco antiguo se visita mejor a pie.
Para playas, puerto o zonas cercanas, puedes usar coche, taxi o autobús.
Si quieres explorar la costa, el coche da más libertad.
Conviene llevar calzado cómodo, ya que algunas calles tienen cuestas y suelo empedrado.
El clima mediterráneo es uno de los grandes atractivos de Altea.
En verano, lleva ropa ligera, bañador, gafas de sol y protección solar.
En primavera y otoño, añade una chaqueta fina para la noche.
En invierno, las temperaturas suelen ser suaves, pero puede refrescar al atardecer.
Altea utiliza el euro, por lo que no tendrás que cambiar moneda si viajas desde España.
El ritmo aquí es relajado y muy mediterráneo.
Las comidas suelen hacerse más bien tarde.
Muchos comercios pueden cerrar al mediodía.
Las cenas y el paseo al atardecer forman parte del encanto local.
Altea encaja muy bien con distintos perfiles de viajero.
Parejas: por su ambiente tranquilo, sus vistas y su aire romántico.
Familias: por sus playas, paseo marítimo y plan calmado.
Amigos: ideal para combinar descanso, gastronomía y excursiones.
Viajeros que buscan desconectar: uno de sus mayores atractivos es precisamente la calma.
Si quieres disfrutar de Altea con más tranquilidad, merece la pena alojarse unos días y combinar playa, casco antiguo y gastronomía local sin prisas. Es un destino pensado para saborearlo poco a poco.
Altea, con su encanto mediterráneo y su ambiente relajado, es un destino idílico en la Comunidad Valenciana que invita a descubrir sus rincones pintorescos y disfrutar de experiencias únicas. Desde su casco antiguo hasta sus playas de ensueño, Altea tiene algo que ofrecer para todos los gustos. A continuación, se presentan algunas de las mejores actividades para hacer en Altea.
El casco antiguo de Altea es un laberinto de callejuelas empedradas y arquitectura mediterránea que transporta a otra época. Pasear por sus calles es un deleite para los sentidos, con fachadas blancas adornadas con flores y puertas de colores que crean un ambiente único. No se puede dejar de visitar el Mirador de la Plaza de la Iglesia, que ofrece una de las mejores vistas de Altea y el mar Mediterráneo.
Altea cuenta con hermosas playas que son perfectas para disfrutar del sol y el mar. La Playa de La Roda es ideal para familias, con su arena fina y aguas tranquilas. La Playa de Cap Negret, con su encantador paisaje de piedras negras, es perfecta para quienes buscan un entorno más natural. Además, los visitantes pueden disfrutar de actividades acuáticas como snorkel, kayak y paddle surf en sus cristalinas aguas.
La ruta cultural por Altea es imprescindible para los amantes del arte. La ciudad alberga numerosas galerías de arte que exhiben obras contemporáneas y tradicionales. Además, Altea es famosa por sus eventos culturales locales, que incluyen festivales de música, teatro y danza que animan las calles y plazas durante todo el año.
El Puerto Deportivo de Altea es un lugar vibrante donde se puede disfrutar de un agradable paseo marítimo. Aquí, los visitantes encontrarán una variedad de restaurantes que ofrecen deliciosos platos de la gastronomía local, así como una animada vida nocturna con bares y terrazas para relajarse al atardecer.
Para los amantes de la naturaleza, el Parque Natural de la Sierra Helada es un paraíso por descubrir. Ofrece espectaculares rutas de senderismo y ciclismo que atraviesan paisajes de ensueño y permiten disfrutar de la flora y fauna autóctona. Las vistas panorámicas desde sus cumbres son simplemente impresionantes, convirtiendo cada excursión en una experiencia inolvidable.
Con su combinación de belleza natural, riqueza cultural y opciones de ocio, Altea es un destino que promete sorprender y encantar a todos sus visitantes. Desde disfrutar de las mejores playas de Altea para familias hasta explorar sus tesoros históricos y naturales, este rincón del Mediterráneo es perfecto para una escapada inolvidable.
Altea, con su encanto mediterráneo y una costa salpicada de playas y calas, es un destino irresistible para los amantes del mar. Descubrir las playas en Altea es encontrar un rincón perfecto para cada tipo de viajero, desde familias hasta aventureros del snorkel.
La playa de la Roda es una de las más conocidas de Altea. Con su arena dorada y un mar azul que invita al relax, es el lugar ideal para aquellos que buscan combinar comodidad y belleza natural. Su proximidad al casco antiguo le añade un toque especial, ya que permite disfrutar de un paseo por las encantadoras calles de Altea después de un día de sol.
Aquí, las opciones para los amantes del mar son variadas. Desde el alquiler de pedaletas hasta el paddle surf, la playa de la Roda ofrece actividades acuáticas para toda la familia. Es un lugar perfecto para los que desean añadir un poco de acción a su jornada de playa.
La playa cuenta con todos los servicios necesarios para disfrutar de un día perfecto: duchas, baños y chiringuitos donde degustar una refrescante bebida o un delicioso tentempié. Además, su fácil acceso y aparcamiento cercano la convierten en una opción muy cómoda.
Cap Blanch se distingue por su amplitud y su ambiente más relajado. Con un paisaje adornado por las colinas cercanas, es una playa que invita a desconectar del bullicio habitual. Su extensión permite disfrutar de un espacio más personal, incluso en temporada alta.
Los deportes acuáticos son una gran atracción aquí. Desde el windsurf hasta el kayak, Cap Blanch ofrece un abanico de posibilidades para aquellos que buscan un poco de adrenalina. Además, su cercanía a escuelas de buceo hace que sea fácil sumergirse en el mundo submarino.
La accesibilidad es una de las grandes ventajas de Cap Blanch, con rampas y pasarelas que facilitan el acceso a personas con movilidad reducida. Además, cuenta con una amplia oferta gastronómica a pocos pasos de la arena.
Cap Negret es famosa por su paisaje único, con una costa de guijarros negros que contrasta con el azul intenso del mar. Este rincón natural es una joya para los que buscan un entorno diferente y menos convencional.
El senderismo y las caminatas por los alrededores son actividades muy recomendadas para disfrutar del entorno natural. Además, sus aguas claras son perfectas para el snorkel, permitiendo explorar la vida marina de forma tranquila.
Aunque Cap Negret es más natural y menos urbanizada, ofrece servicios básicos como duchas y un chiringuito donde disfrutar de la gastronomía local.
La cala del Mascarat es un paraíso escondido, ideal para los que buscan una experiencia más íntima y cercana a la naturaleza. Rodeada de acantilados y vegetación, es un lugar que parece sacado de un cuadro.
Esta cala es famosa por sus aguas cristalinas, perfectas para el snorkel y el buceo. Su rica fauna marina y sus cuevas son un verdadero espectáculo para los aficionados al mundo submarino.
El acceso a la cala del Mascarat es algo más complicado, lo que la hace menos concurrida. Sin embargo, para aquellos dispuestos a hacer un pequeño esfuerzo, la recompensa es un rincón de paz y belleza natural.
La Solsida es el refugio perfecto para quienes buscan tranquilidad y un ambiente más adulto. Su ubicación más apartada la convierte en un lugar ideal para relajarse lejos del ruido.
Se recomienda llevar todo lo necesario para pasar el día, ya que sus servicios son limitados. Una buena idea es preparar un picnic y disfrutar de una jornada completa en este entorno apacible.
Es importante recordar que La Solsida es una playa nudista, por lo que conviene tener en cuenta esta característica antes de visitarla. También se aconseja respetar la tranquilidad del lugar y llevarse la basura para mantenerlo limpio.
Altea, con sus playas y calas, ofrece un abanico de posibilidades para todos los gustos. Desde las costas más conocidas hasta las calas escondidas, cada rincón es una invitación a disfrutar del Mediterráneo en su máxima expresión.
Altea, con su encanto mediterráneo y sus pintorescas calles empedradas, es un destino que no solo deleita la vista sino también el paladar. Este rincón de la Costa Blanca es un verdadero paraíso para los amantes de la buena mesa. Viajar a Altea es embarcarse en un viaje culinario donde la gastronomía se convierte en protagonista indiscutible.
Hablar de platos típicos de Altea es sumergirse en sabores que evocan la tradición y los productos frescos del mar y la huerta. El arroz a banda es un clásico que combina arroz cocido en un sabroso caldo de pescado, perfecto para los amantes de los sabores intensos. El suquet de peix, un guiso marinero con pescado fresco y patatas, cautiva con su sencillez y profundidad de sabor. Y para los que buscan algo más ligero, la coca a la calda, una especie de empanada de verduras, es una opción deliciosa.
Más allá de los restaurantes, Altea ofrece experiencias culinarias únicas que enriquecen cualquier visita. Las catas de vino locales permiten descubrir los matices de los vinos de la región, mientras que las clases de cocina mediterránea ofrecen la oportunidad de aprender a crear platos tradicionales bajo la guía de expertos. No se pueden olvidar las rutas de tapas en el casco antiguo, una forma deliciosa de explorar la historia y la cultura local a través de sus sabores.
Altea es un destino que promete deleitar tanto a los paladares más exigentes como a los viajeros curiosos en busca de nuevas experiencias culinarias. La combinación de su belleza natural y su rica oferta gastronómica lo convierte en un lugar de visita obligada.
Los lugares más interesantes que podrás visitar en Altea son: Plaza de la Iglesia, Calle San Miguel, Parroquia Nuestra Señora del Consuelo.
Aún que el tiempo de vuelo pueda cambiar mucho dependiendo de la ciudad de salida, el tiempo de vuelo estimado es de 1h 1m.
Altea es el destino ideal para vacaciones en la playa.
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