Puerto de la Cruz: qué ver
Situado al norte de la isla de Tenerife, Puerto de la Cruz respira esa calma chicha de los lugares que miran al mar y beben y viven de él. Este es el caso del que antaño fuera el «Puerto de la Orotava», uno de los primeros asentamientos comerciales de Tenerife y probablemente el germen de su vocación turística y hospitalaria.
Fue precisamente su esplendor mercantil el que dio pie al crecimiento de una burguesía pudiente e ilustrada que, junto a su clima benévolo y la construcción de lujosos complejos turísticos y hoteleros, atrajo cada vez a más europeos que huían del frío de sus países, en busca de un lugar donde descansar y disfrutar del mar a un ritmo pausado.
El resultado, hoy día, es un enclave epicúreo trufado de hoteles y complejos pensados para el deleite de los sentidos. Prueba de ello son el Lago Martiánez, un impresionante jardín botánico, la Punta del Viento y tantos otros lugares llenos de encanto. Toma nota, porque esto es solo un aperitivo de todas las cosas que ver en Puerto de la Cruz, sus imperdibles:
Complejo del Lago Martiánez. Este complejo turístico municipal, obra del célebre arquitecto canario César Manrique, se encuentra a un costado de la playa de la que toma su nombre, y es el lugar ideal para disfrutar de un baño de lo más exótico en un auténtico museo al aire libre. Está compuesto de hasta siete piscinas artificiales de agua salada y un lago central que se empezaron a construir en los años 70 ante la necesidad de crear un lugar de recreo específico para el baño, dada la tosquedad de su entorno. El complejo de ocio acuático incluye además un conjunto escultórico, «Raíces al viento», y la escultura «Homenaje a Wilhem Reich», así como una discoteca «casi» submarina, Andrómeda. Es tal su relevancia en la isla, que ha sido declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico.
Jardín de Aclimatamiento de la Orotava. Hablando de jardines dignos de visitar, este jardín botánico, el más antiguo de las Islas Canarias, es un espacio idílico en el que sumergirse en la botánica local –sobre todo tropical–, un vergel cuyo origen se remonta al siglo XVIII. Por aquel entonces, al jardín iban a parar las especies tropicales importadas de las colonias españolas. Una vez «aclimatadas» (de ahí su nombre), eran trasladadas a los grandes palacios de la península. Imprescindible, fijarse en los enormes ficus que despliegan sus imponentes raíces por los cerca de 20 000 metros cuadrados, sin quitarle el ojo a la colección de especies autóctonas mientras serpenteas por sus coloridos senderos a la sombra de sus palmeras.
Parque Taoro. Para perderse son también los caminos que zigzaguean en lo más alto del antiguo Monte Miseria, hoy conocido como Parque Taoro. Se trata de más de 100 000 metros cuadrados repletos de cascadas, frondosos jardines, y hasta una iglesia anglicana, que debe esta peculiar ubicación a que durante siglos, esta zona fuese lugar de residencia de una amplia colonia británica de alta cuna. Sin ir más lejos, esta era la zona elegida para alojarse en Tenerife de Agatha Christie (en concreto en el ya extinto Gran Hotel Taoro). Actualmente se distinguen tres zonas dentro del parque: La Atalaya, Los Jardines del Casino y el Camino de la Sortija.
Ermita de Nuestra Señora de la Paz y San Amaro. Sobre los acantilados de Martiánez se localiza una de las zonas residenciales más sofisticadas de Puerto de la Cruz. En sus plazas, encontraremos, entre otros, tesoros escondidos como un busto de la ya mencionada Agatha Christie, o la ermita de Nuestra Señora de la Paz y San Amaro, que junto con el espectacular Mirador de la Paz, se llevan gran parte del protagonismo de esta zona de lujosas casas, complejos y hoteles. Convertida en uno de los grandes centros de peregrinación de la Orotava, la popular ermita de San Amaro fue levantada en la última década del siglo XVI, con lo que es la edificación religiosa más antigua de Puerto de la Cruz. Con una fachada libre de ornamentos, sorprenden las pinturas mexicanas del siglo XVIII que albergan en su interior, compartiendo espacio con la escueta imagen de San Amaro y de la Virgen de la Paz.
Mirador de la Paz. Ubicado en la misma plaza que el homenaje a la más célebre escritora de novelas de misterio, este mirador regala sobrecogedoras vistas sobre el Valle de la Orotava y la zona nueva de Puerto de la Cruz, con el océano Atlántico delimitando el horizonte. Para muchos uno de los mejores sitios que ver en Puerto de la Cruz si vas en pareja, dicen que los atardeceres desde aquí son un puro romance. No obstante, sirvió de inspiración a A. Christie para escribir «El enigmático Míster Quinn». En sus inmediaciones comienza además el Sendero de la Costa, un plan ideal para explorar el litoral a pie.