La emblemática Plaza de Yamaa el Fna, corazón palpitante de Marrakech, es famosa por su transformación diaria única en el mundo. Reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, este espacio cautiva con sus cuentacuentos, músicos gnawa y encantadores de serpientes. Un dato curioso es que su nombre evoca un pasado sombrío como lugar de ejecuciones, aunque hoy desborda alegría. Al atardecer, el recinto se convierte en un inmenso restaurante al aire libre que invita a degustar la esencia de Marruecos bajo las estrellas.