Imprescindible: entrar al templo para admirar sus fabulosas vidrieras.
Sede del muñeco con más michelines del mundo, ciudad natal del filósofo y matemático Blaise Pascal y famosa por la riqueza de sus paisajes y volcanes, Clermont-Ferrand se nos presenta como un destino aún por explorar. Descubre con nosotros su patrimonio arquitectónico y natural en esta guía de sus imprescindibles.
En francés la catedral de «Notre-Dame de l'Assomption», este templo de estilo gótico que domina el «skyline» de la ciudad es uno de los atractivos de Clermont-Ferrand que ver sí o sí. Especialmente porque se trata de la catedral de lava –sí, has leído bien, roca volcánica– más alta de Francia. De entrada gratuita, la tez oscura que le otorga la piedra Volvic hace que su imagen imponga ya desde lejos. Fue levantada sobre un antiguo cerro, junto a la plaza de la Victoria, y su construcción duró varios siglos, aunque la mayor parte de ella se produjo en el siglo XIII. Ten en cuenta que la subida a su torre Bayette, que ofrecía unas impresionantes vistas de la ciudad, ya no está permitida desde 2018. Además, si visitas la ciudad en época de Adviento, probablemente te encuentres un mercadillo navideño en los aledaños de la Plaza de la Victoria, al lado del templo.
Una vez vistos los dos edificios de arquitectura religiosa más importantes de Clermont-Ferrand, te invitamos a tomarte un café –o simplemente hacer una pausa– en la concurrida plaza de Jaude, el lugar perfecto para tomarle el pulso a la ciudad y contemplar tranquilamente las estatuas que la presiden, como el «galo irreductible» Vercingetorix, todo un emblema para la ciudad –y para muchos el verdadero Astérix–, la del general Desaix, el elegante edificio de las Galerías Lafayette, el Teatro de la Ópera o la iglesia de Saint-Pierre-des-Minimes, justo en el margen de la misma. Si haces noche, no te puedes perder el juego de luces que ilumina la plaza al caer el sol.
Los jardines de Lecoq, ubicados en el centro de la ciudad, son un espacio verde de 5 hectáreas diseñado al estilo inglés en los que encontrarás desde lagos con patos y cisnes a una zona de juego infantil, baños públicos, agradables senderos para caminar y zonas de césped inclinadas que son perfectas para echarse una siesta. Más al norte, en lo más alto de lo que en su día fue un pequeño volcán –que además le da nombre–, encontramos el espacio al aire libre más extenso de Clermont-Ferrand. El Montjuzet, un parque con vistas a la cadena montañosa de los Puys, es ideal para pasar el día con niños, ya que cuenta con zona de juegos y numerosas áreas de descanso a la sombra.
No podíamos obviar que aquí, en Clermont-Ferrand, se encuentra la sede de Michelin, el segundo fabricante de neumáticos del mundo. Es tal la relevancia de los hermanos Michelin en la ciudad que, además de que numerosas guarderías, escuelas y estadios llevan el nombre de su recauchutada mascota –Bibendum o «Bibs»–, hay montado un museo en la ciudad dedicado a ellos. En él se expone, de una manera cronológica y temática, el presente, pasado y futuro de la empresa francesa. Un plan muy apto para todas las edades, ya que a pesar del contenido histórico y cultural, su exposición a través de películas y proyecciones lo hace muy ameno.
Así se llama uno de los ochenta volcanes que pueblan la región de Auvernia, probablemente el más famoso de ellos. Símbolo de la región, se encuentra a unos 15 kilómetros al este de la ciudad, y es uno de los atractivos naturales más importantes de Clermont-Ferrand que ver. Para los amantes del senderismo, hay dos rutas que te llevan hasta su cima: el «Chemin des Muletiers», que sube a la cima desde 45 minutos a dos horas, según el punto de partida, o el «Chemin des Chèvres». Si no te apetece hacer ejercicio, siempre puedes tomar el tren-cremallera –el «Panoramique des Dômes»– con el que en 15 minutos estás en lo más alto.
Muy cerca del ya mencionado Jardín Lecoq, enfrente de la Fuente de la Pirámide –una fuente con obelisco de inspiración egipcia erigida en honor al general Desaix– se encuentra uno de los cuatro museos de Clermont-Ferrand, en este caso el dedicado tanto a la arqueología como a la historia de los textiles del siglo XVIII al XXI. Ubicado en un elegante edificio neoclásico de principios del siglo XX, su sección de arqueología hace un repaso por la historia de Auvernia desde la Prehistoria hasta la época galorromana, mientras que en la sala dedicada a los textiles podremos ver una interesante colección de muestras traídas del Lejano Oriente, desde el siglo XVIII hasta nuestros días.
Para parques temáticos y museos, este dedicado a uno de los principales reclamos de la región: los volcanes. Situado a unos 15 kilómetros de Clermont-Ferrand, en plena sierra, en él se puede disfrutar de actividades interactivas y en 3D de aprendizaje y lúdicas orientadas a los volcanes, los fenómenos meteorológicos y la Tierra en general. Merece la pena echar un día entero allí en familia y disfrutar de la naturaleza en un entorno envidiable al tiempo que tanto mayores como pequeños aprenden acerca de este fenómeno de la naturaleza. No te pierdas las actuaciones que tienen lugar al final de la tarde, sobre las 20h.
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