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Extremadura es un destino perfecto para quienes buscan historia, naturaleza y buena mesa en un entorno auténtico y tranquilo. Con ciudades monumentales como Cáceres y Mérida, espacios naturales como el valle del Jerte y una gastronomía reconocida, los viajes a Extremadura invitan a descubrir una de las regiones más sorprendentes de España a tu ritmo.
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Extremadura es un destino perfecto para quienes buscan naturaleza, patrimonio, pueblos con encanto y una gastronomía muy ligada al producto local. Es una opción muy atractiva para una escapada tranquila o unas vacaciones a otro ritmo dentro de España.
Para muchos viajeros, la forma más práctica de llegar a Extremadura es en coche, sobre todo si se quiere recorrer la región con libertad.
Desde Madrid, el trayecto por carretera es cómodo y habitual.
También se puede llegar en tren a ciudades como Cáceres, Mérida, Plasencia o Badajoz.
El avión puede ser útil en algunos casos, con Badajoz como principal punto de entrada aéreo.
Si estás organizando unos viajes a Extremadura con varias paradas, el coche suele ser la opción más cómoda.
La primavera y el otoño son los momentos más recomendables para visitar Extremadura.
Primavera: paisajes verdes, floración y temperaturas agradables.
Otoño: colores bonitos, ambiente tranquilo y clima suave.
Verano: puede hacer bastante calor, especialmente en el interior, aunque es buena época para disfrutar de piscinas naturales, gargantas y embalses.
Invierno: ideal para una escapada cultural o gastronómica, con un ambiente más pausado.
Las distancias entre ciudades, pueblos, espacios naturales y comarcas hacen que moverse en coche sea especialmente cómodo.
El coche permite descubrir zonas rurales y visitar varios lugares en un mismo viaje.
Hay conexiones en autobús y tren entre los principales núcleos, aunque con menos flexibilidad.
En ciudades como Cáceres, Mérida o Badajoz, muchas visitas se hacen fácilmente a pie.
Extremadura tiene un clima de contrastes, con veranos calurosos e inviernos más frescos.
En verano, conviene llevar ropa ligera, protección solar y agua.
En primavera y otoño, es buena idea vestir por capas.
Para rutas por la naturaleza o visitas a pueblos históricos, el calzado cómodo es imprescindible.
Aquí apetece viajar sin prisas. El ambiente suele ser tranquilo, especialmente en pueblos y zonas rurales.
Muchas comidas se alargan y forman parte de la experiencia.
En algunos pequeños comercios o restaurantes puede haber pausa al mediodía.
Reservar con antelación en puentes, Semana Santa o fiestas locales suele ser recomendable.
Extremadura encaja muy bien con distintos perfiles.
Parejas: por sus ciudades monumentales, alojamientos con encanto y planes tranquilos.
Familias: por la naturaleza, los espacios abiertos y las excursiones sencillas.
Amigos: ideal para rutas gastronómicas, escapadas rurales y turismo activo.
Viajeros que buscan desconectar: es uno de esos destinos donde bajar el ritmo sale solo.
Si puedes, combina una ciudad monumental con una zona de naturaleza o de pequeños pueblos. Así disfrutarás mejor de la esencia de Extremadura: historia, paisaje, buena mesa y calma.
Extremadura, esa joya escondida en el oeste de España, es un destino que no deja indiferente a nadie. Con su rica herencia histórica, paisajes naturales impresionantes y una gastronomía que despierta los sentidos, hay multitud de cosas que hacer en Extremadura. Desde explorar ciudades antiguas hasta disfrutar de actividades al aire libre, esta región tiene un poco de todo para todos los gustos.
Mérida, conocida como la pequeña Roma, alberga uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo. Este majestuoso escenario, que aún acoge representaciones hoy en día, ofrece un vistazo al pasado glorioso del imperio romano. Se recomienda visitar durante el Festival de Teatro Clásico para vivir la experiencia completa.
Pasear por el casco antiguo de Cáceres es como viajar en el tiempo. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus calles empedradas y sus imponentes palacios y torres medievales son un testimonio vivo de la historia española. No es de extrañar que sea el escenario perfecto para series de televisión y películas.
El monasterio de Guadalupe, con su impresionante arquitectura gótica y mudéjar, es un lugar de peregrinación y devoción. Además, alberga un museo con una colección de arte sacro que merece ser explorada. Su belleza y serenidad lo convierten en una visita obligada para los amantes de la historia y la cultura.
El Parque Nacional de Monfragüe es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Con sus rutas de senderismo bien señalizadas, ofrece la oportunidad de explorar su diversa fauna y flora. Es el hogar de especies emblemáticas como el buitre negro y el águila imperial, por lo que es un lugar ideal para el avistamiento de aves.
La Sierra de Gata es otro punto caliente para los observadores de aves. Sus paisajes montañosos y valles ofrecen un hábitat perfecto para numerosas especies. Un paseo por sus senderos proporciona momentos de paz y la oportunidad de conectar con la naturaleza en estado puro.
Recorrer La Vera a caballo es una manera única de disfrutar de sus paisajes. Conocida por sus gargantas y su microclima, esta región ofrece rutas que serpentean entre campos y bosques. Es una experiencia que combina aventura y tranquilidad en cada paso.
La Semana Santa de Mérida es una celebración que combina tradición y devoción. Con sus procesiones solemnes y su ambiente cargado de emoción, es un evento que atrae tanto a locales como a visitantes. Es una oportunidad para sumergirse en las costumbres y tradiciones más arraigadas de la región.
Este festival, uno de los más antiguos de su tipo en España, transforma a Mérida en un escenario vibrante cada verano. Las obras clásicas toman vida en el teatro romano, ofreciendo una experiencia cultural excepcional que no se debe perder.
Los mercados tradicionales de Extremadura son un festín para los sentidos. Desde quesos artesanales hasta embutidos y dulces típicos, estos lugares son perfectos para degustar productos locales y llevarse un trocito de la gastronomía extremeña a casa.
El río Alagón ofrece el escenario perfecto para una jornada de piragüismo. Sus aguas tranquilas y sus paisajes ribereños hacen que esta actividad sea ideal para disfrutar en familia o con amigos, mientras se contempla la belleza natural de Extremadura.
Los Barruecos, con sus formaciones rocosas únicas, son el lugar perfecto para los aficionados a la escalada. Este paraje natural no solo ofrece desafíos para los escaladores, sino que también es un museo al aire libre con esculturas modernas que sorprenden a cada paso.
La Vía de la Plata, una antigua calzada romana, es ahora una ruta ciclista que atraviesa paisajes diversos y pueblos con encanto. Pedalear por esta ruta es una forma excelente de explorar el corazón de Extremadura y descubrir sus secretos escondidos.
La Torta del Casar es un queso cremoso y de sabor intenso que es un verdadero tesoro gastronómico. Disfrutar de este manjar en Cáceres es un placer que no se debe dejar pasar, ya que es uno de los productos más emblemáticos de la región.
La Ribera del Guadiana es conocida por sus vinos de calidad. Visitar sus bodegas permite descubrir la tradición vinícola de Extremadura y degustar caldos que reflejan el carácter de la tierra. Es una experiencia que deleita a los amantes del buen vino.
Trujillo, con su rica historia y su ambiente acogedor, es el lugar perfecto para saborear la cocina extremeña. Desde platos tradicionales hasta innovaciones culinarias, la oferta gastronómica de Trujillo es variada y satisfactoria, garantizando una experiencia culinaria inolvidable.
Extremadura, una joya escondida en el suroeste de España, no solo deslumbra con su rica historia y paisajes impresionantes, sino que también ofrece una experiencia culinaria que deleitará hasta al más exigente de los paladares. Desde sus suculentos platos tradicionales hasta sus bebidas únicas, la gastronomía extremeña es un homenaje a los sabores auténticos y a las tradiciones que perduran con el paso del tiempo.
Considerado un manjar en todo el mundo, el jamón ibérico de bellota es sin duda uno de los tesoros gastronómicos de Extremadura. Producido en las dehesas, este producto se distingue por su sabor inigualable y su textura suave. Un trozo de este jamón es suficiente para entender por qué se ha ganado un lugar especial en la cocina regional.
Las migas extremeñas son un plato humilde pero lleno de sabor. Elaborado con pan duro, ajo, pimientos y embutidos, este plato es un reflejo de la cocina de aprovechamiento que caracteriza a la región. Perfecto para empezar el día con energía.
Este queso cremoso y de sabor intenso es otro de los orgullos de Extremadura. La Torta del Casar se elabora con leche de oveja y su textura suave y untuosa la convierte en el acompañamiento perfecto para una rebanada de pan rústico.
La caldereta de cordero es un guiso tradicional que captura la esencia de la cocina extremeña. Con cordero, pimientos, cebolla y laurel, este plato es una fiesta de sabores que reconforta el alma.
Diferente de su primo andaluz, el gazpacho extremeño es menos líquido y se presenta como un plato más contundente. Es una refrescante combinación de tomate, pimiento, ajo y pepino, ideal para los días calurosos de verano.
Los vinos de la Ribera del Guadiana son el complemento perfecto para cualquier comida en Extremadura. Con su denominación de origen, estos vinos ofrecen una amplia variedad de sabores, desde tintos robustos hasta blancos frescos.
El licor de bellota es una bebida dulce y aromática que resume los sabores de las dehesas extremeñas. Perfecto para disfrutar después de una comida como digestivo.
El pitarra es un vino casero y tradicional que se elabora en pequeñas bodegas familiares. Su sabor auténtico y su proceso de producción artesanal lo convierten en una experiencia única para los amantes del vino.
Explorar las rutas gastronómicas de Extremadura es una oportunidad para descubrir el alma culinaria de la región. Desde el jamón en la Sierra de Montánchez hasta el queso en Casar de Cáceres, cada ruta ofrece un festín para los sentidos.
Las bodegas de la Ribera del Guadiana abren sus puertas para mostrar el proceso de elaboración de sus magníficos vinos. Una visita que no solo es educativa, sino también una delicia para el paladar.
Extremadura celebra sus tradiciones culinarias con ferias y festivales a lo largo del año. Eventos como la Feria del Queso en Trujillo son una excelente oportunidad para degustar y adquirir productos locales.
Además de la famosa Torta del Casar, Extremadura ofrece una variedad de quesos artesanales que merecen ser probados. Cada uno tiene su propio carácter y sabor, reflejo de la rica herencia lechera de la región.
Los embutidos extremeños, como el lomo y la morcilla, son imprescindibles en cualquier visita a la región. Elaborados con métodos tradicionales, son el picoteo perfecto para disfrutar con un buen vino.
El mercado de abastos de Mérida es el lugar ideal para sumergirse en la vida cotidiana extremeña. Aquí se pueden encontrar productos frescos y locales que cuentan la historia de la región a través de sus sabores.
Los restaurantes tradicionales de Extremadura son el lugar perfecto para saborear la auténtica cocina regional. Ofrecen platos elaborados con recetas que han pasado de generación en generación.
Para quienes buscan una experiencia culinaria más sofisticada, los restaurantes de alta cocina en Extremadura ofrecen menús que fusionan tradición e innovación con productos locales de calidad.
Los bares de tapas son una parte esencial de la cultura gastronómica extremeña. Ofrecen una variedad de pequeñas delicias que permiten disfrutar de múltiples sabores en una sola comida.
Con su rica oferta culinaria, Extremadura invita a disfrutar de un viaje sensorial donde cada plato y bebida cuenta una historia de tradición y pasión.
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