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Naturaleza y parques en las grandes ciudades europeas

Capitales europeas en verde

¿Sabes que puedes descubrir el alma de una ciudad a través de sus espacios naturales? Solo imagina lo distintas que serían las ciudades de Madrid sin su hermoso parque de El Retiro, Ámsterdam sin su espectacular Vondelpark o Berlín sin su emblemático Tiergarten. La naturaleza que da vida y refugios de paz a las grandes ciudades de Europa también aporta una inmensa dosis de belleza y autenticidad a su carácter. Y, ahora, te invitamos a redescubrir cada una de las más importantes ciudades de Europa desde una óptica nueva y diferente, proyectada a un futuro más saludable y natural. ¿Te apuntas?

  1. Barcelona
  2. Ámsterdam
  3. París
  4. Dublín
  5. Roma
  6. Berlín.
  7. Madrid
  8. Lisboa
  9. Copenhague
  10. Estocolmo
  11. Viena

1. Barcelona

La magnífica y cosmopolita ciudad de Barcelona empieza a mostrar su faceta verde, mezclada con arte y cultura, en el histórico parc de la Ciutadella (parque de la Ciudadela), con su cascada monumental, el Castillo de los Tres Dragones (hoy Museo de Zoología) el lago y el invernadero. 

A 20 minutos en coche del centro se encuentra el gran parque de Torreblanca, con su enorme y apacible lago, frescos saltos de agua, grutas, caminos escondidos y el laberinto verde. También es espléndida el área verde del Montjuic, que alberga varios parques, entre ellos el Jardín Botánico Antiguo y el Jardín Botánico de Barcelona. También en Montjuic podrás disfrutar de los jardines Joan Brossa (un bonito parque donde se respira el relax, asentado sobre los terrenos del antiguo parque de atracciones) y de los jardines del Mirador, con unas vistas panorámicas espectaculares de Barcelona y del Montjuic.

Justo a las afueras de la ciudad: el Parque Natural de Collserola es ideal para montar en bici; además, podrás visitar el Poblado Ibérico de Ca n'Oliver.

2. Ámsterdam

Repleta de bellas postales, museos, teatros y restaurantes, la ciudad de Ámsterdam es también famosa por sus parques urbanos. Destacan por sus agradables entornos, propicios para realizar todo tipo de actividades, desde un pícnic hasta practicar running o caminar disfrutando del aire puro y la naturaleza. El más célebre es el Vondelpark, donde puedes alquilar bicis o patinetes, ver los más de 4000 periquitos sueltos, acercarte al recinto de las iguanas o conocer la escultura El pez de Picasso. 

Si te gustan las flores, el Mercado de las Flores flotante o Bloemenmarkt te encantará. Abre de lunes a sábado en el canal Singel y percibirás desde lejos su colorido y sus perfumes. También podrás disfrutar del Hortus Botanicus, el jardín botánico más importante de la ciudad con sus 300 años de antigüedad, y el parque Frankendael, que alberga dos jardines históricos estupendamente restaurados y la antigua casa de campo Frankendael.

Justo a las afueras de la ciudad: en el Amsterdamse Bos puedes montar en canoa, asistir a una obra de teatro o visitar una granja de cabras.

3. París

París, cuyos emblemáticos atractivos engloban desde la Torre Eiffel, con su Campo de Marte, hasta el Museo del Louvre, presume de numerosos y bellos parques y jardines. Su naturaleza ha inspirado la creatividad de artistas como Matisse y Van Gogh (que plasmaron la belleza del estilo florentino de los Jardines de Luxemburgo) y Monet, que retrató los colores y la luz del Parque Monceau. 

También te encantarán el Jardin des Plantes, jardín botánico en el Barrio Latino, donde está el Museo de Historia Natural, y el parque des Buttes-Chaumont, un área natural con cuevas, árboles exóticos y puentes y que te hará olvidar que estás en medio de una gran ciudad. Y destina tiempo a descubrir el Sendero Verde (Coulée-Verte) René Dumont, un pintoresco sendero ajardinado que se extiende sobre antiguas vías férreas.

Justo a las afueras de la ciudad: el Espace Rambouillet, ideal para ir con niños a ver animales en libertad, a 35 minutos de París.

4. Dublín

Dublín te recibe con sus más de mil años de historia plasmados en sus callejuelas, sus artísticos edificios, testimonios del pasado, y sus animados pubs. Cuando te apetezca alejarte del ajetreo de sus boutiques, sus mercados y sus músicos callejeros, refúgiate en la paz de los espacios verdes de Dublín, como el parque Marlay, donde podrás pasear por sus bosques y estanques, el Jardín Botánico Nacional o los jardines de Powerscourt House, con la cascada más alta de Irlanda (121 metros). 

El Phoenix Park, cuyo verde llega hasta donde alcanza la vista, es hogar de una manada de ciervos y la residencia del presidente de Irlanda. Anímate a descubrir los menos conocidos jardines de Iveagh, que deslumbran con sus grutas, zonas de césped con su fuente central, bosques, un laberinto, jardines de estilo americano, campos de tiro con arco y el Museo de Literatura de Irlanda.

Justo a las afueras de la ciudad: Howth Coastal Walk, sendero de 7 km por espectaculares acantilados, a solo 15 km en tren de Dublín.

5. Roma

Roma es monumental, única, eterna. Entre sus maravillas se incluyen lugares tan apacibles y bellos como el tranquilo e impactante Parque de los Acueductos o el parque de Villa Borghese, al que se accede fácilmente desde las escalinatas de la Plaza de España, y donde no te puedes perder el plátano oriental (clonado de un plátano original plantado en el siglo XVII), museos como la Galería Borghese o la Galería Nacional de Arte Moderno y espacios culturales como el teatro Silvano Toti (copia del Globe Theatre de Shakespeare en Londres). 

Si te has quedado con ganas de más verde, acércate al parque de Villa Pamphili, el parque urbano más grande de Roma, perfecto para volar cometas; a Villa Ada, con su Templo de Flora; al Jardín de los Naranjos (Giardino degli Aranci), con unas de las mejores vistas de Roma; o a Monte Celio, una de las siete colinas de Roma repleta de restos arqueológicos y obras de arte. 

Justo a las afueras de la ciudad: en el Parque Natural de Bracciano-Martignano, a menos de una hora en coche, se pueden practicar todo tipo de deportes acuáticos.

6. Berlín

Una vista aérea de Berlín delata su naturaleza responsable y ecológica a través de sus muchas zonas verdes, entre las cuales se aprecian hermosos parques. En la ciudad se organizan múltiples conciertos al aire libre, que transmiten su riqueza cultural. 

El enorme Tiergarten es un emblema de la ciudad, y allí la historia de Berlín fluye junto a lagos, islotes, juegos infantiles y senderos que puedes recorrer como prefieras. Además, el grandioso Jardín Botánico sorprende con sus 20.000 especies vegetales, su lago y su biblioteca. 

Destacan también el espléndido parque Sanssouci y su palacio, sus viñedos y su jardín barroco, el idílico lago Tegel, con sus siete islas, y Viktoriapark, un oasis verde que regala unas vistas magníficas de Berlín. Hay muchos más parques y jardines en la capital alemana, y te va a encantar conocerlos.

Justo a las afueras de la ciudad: a menos de 1 hora de Berlín, en el boscoso Naturpark Barnim disfrutaban los mandatarios de la antigua RDA de sus residencias vacacionales.

7. Madrid

Madrid, cargada de historia, vivencias, palacios y museos, adora presumir del céntrico parque El Retiro, recientemente nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con sus 125 hectáreas de jardines, senderos, lago y su ciprés calvo mexicano, con más de 200 años de edad. También en el centro se ubica el Real Jardín Botánico, con más de 6000 especies vivas 

En Barajas, no lejos del aeropuerto, se puede visitar el Parque El Capricho de la Alameda de Osuna. Este hermoso y poco conocido espacio, que solo abre los fines de semana y festivos, alberga un jardín francés, un paisaje inglés, un giardino italiano y hasta un búnker de la Guerra Civil. 

Aquellos viajeros que llegan a la capital en tren se sorprenden al encontrarse el impresionante Jardín Tropical de la estación de Atocha, donde las palmeras, los plataneros y otras plantas alegran el ir y venir constante del lugar.

Justo a las afueras de la ciudad: en el Parque Juan Carlos I no te aburrirás visitando su sendero de esculturas, el Jardín de las Tres Culturas y su estufa fría.

8. Lisboa

A sus calles adoquinadas, sus fachadas del pasado y sus miradores, Lisboa añade el encanto de sus bonitos espacios verdes, que aparecen tanto en medio de la ciudad como a las afueras. 

El Jardín de Torel adorna el mirador del mismo nombre, y en el barrio de Oeiras el arbolado Parque de los Poetas es un homenaje a la poesía portuguesa: cada uno de sus jardines está dedicado a un poeta en concreto y cuenta con un laberinto, un lago y un parque infantil que garantizarán la diversión de toda la familia.

Insertado entre las zonas vieja y nueva de la singular Lisboa, encontrarás el extenso y hermoso parque Eduardo VII, con jardines, parques infantiles, el pabellón de estilo tradicional portugués Carlos Lópes y dos invernaderos que albergan exóticas plantas de todo el mundo. 

Y no te puedes perder el Jardim Botânico da Ajuda, que presume de tener más de 2000 especies vegetales, muchas de ellas provenientes de Angola, Cabo Verde y Brasil.

Justo a las afueras de la ciudad: el Parque Forestal de Monsanto, el pulmón de Lisboa, es ideal para practicar senderismo; además, en él se celebran conciertos y ferias.

9. Copenhague

Las numerosas pinceladas verdes que colorean Copenhague, una ciudad de vida apacible, sencilla y feliz de estilo hygge, elevan su belleza y relax natural. 

Nada como perderse en Copenhague y descubrir los Jardines de Tívoli, con sus más de mil árboles y un lago rodeado de las instalaciones del antiguo parque de atracciones, aún en funcionamiento. 

Si te mareas en las montañas rusas, dirígete al Jardín Botánico de Copenhague y dos parques unidos geográfica e históricamente, como son el Frederiksberg Have (te recomendamos un paseo en barco para contemplar el castillo y el pabellón chino) y el Søndermarken. 

Además, Copenhague sorprende con el "Anillo de Fortificación", una serie de preciosos espacios verdes que rodean el centro de la ciudad creados sobre antiguas fortificaciones del siglo XVII. Aún se distinguen baluartes, fosos y murallas asomando entre el verde de estos encantadores parques.

Justo a las afueras de la ciudad: situada en terrenos ganados al mar, en la isla de Amager, a la reserva natural de Kalvebod Fælled, con su asombrosa biodiversidad, se puede llegar en metro desde Copenhague.

10. Estocolmo

Estocolmo ha labrado su presente en base a una gestión urbana integrada en la naturaleza, y prueba de ello es que en 2010 fue reconocida como la primera Capital Verde de Europa por la Comisión Europea. 

Es un placer descubrir el museo al aire libre Millesgården o ir de pícnic al Hagaparken y tomar el sol junto al lago, pasear por sus amplios campos y pequeños bosques y visitar atractivas construcciones, como el Ekotemplet o el Pabellón Chino. 

Las playas del Rålambshovspark son una atracción irresistible para los suecos durante los largos días de verano; y, además, hay un parque de skate y puedes alquilar una canoa. El Humlegården, un oasis verde situado en la zona elegante de la ciudad, invita a relajarse por completo de pícnic, preparando una barbacoa y dejando jugar a los niños tranquilamente en su parque infantil. Y el Jardín Botánico Bergianska trädgården, que cuenta con biblioteca y pequeño museo.

Justo a las afueras de la ciudad: en el Parque Nacional Tyresta, a 20 km de Estocolmo, podrás encontrarte con jabalíes, castores, corzos y pájaros carpinteros.

11. Viena

Más de la mitad de la superficie de Viena son zonas verdes y agua gracias a su gran cantidad de bosques, parques y hasta zonas de cultivo, distribuidas por toda la ciudad. Esto supone que abunda la fauna salvaje en la capital austriaca: el Lainzer Tiergarten es el hábitat natural de jabalíes y corzos.

El Stadtpark, surcado por el canal Wien y unido por varios puentes, alberga la estatua de Johann Strauss en un precioso jardín de estilo inglés. El Volksgarten, por su parte, delata su estilo vienés junto al palacio de Hofburg, y el Parc Setagaya te permite sumergirte en la belleza de un jardín japonés en pleno bullicio urbano. También merecen una visita el Jardín Botánico de la Universidad de Viena y el bonito parque de la Casa de las Mariposas Schmetterlinghaus.

Justo a las afueras de la ciudad: el Parque Nacional Danube-Auen, a una hora en tren de Viena, es hogar de rarezas como el galápago europeo y el águila de cola blanca.

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