Se debe tener presente que se trata de una región en la que la lluvia y las bajas temperaturas suelen ser la tónica general, por lo que conviene tener siempre a mano un paraguas o chubasquero.
Lo ideal es reservar al menos todo un día para perderse por las calles del casco antiguo de Compostela. Solo así es posible imbuirse del ambiente y disfrutar de los pequeños detalles cotidianos que no son apreciables cuando se hace turismo al uso. Contar con un calzado cómodo ayudará mucho a saborear la experiencia.
Presenciar el famoso vuelo del Botafumeiro en la catedral de Santiago durante la misa del peregrino es algo digno de admirar, incluso para los no creyentes. Para una mejor visión del mismo, es aconsejable situarse en los bancos que hay justo a la entrada de las Praterías o en el ala opuesta.
La gastronomía gallega se caracteriza por la profusión de marisco y pescado, por lo que es una oportunidad única para degustar manjares tales como jureles, sardinas fritos, merluzas, lubinas, salmones, lampreas, langostas, centollos, vieiras, cigalas y un largo etcétera de exquisiteces. El Mercado de Abastos es el sitio ideal para adquirir estos alimentos, no en vano es el segundo lugar más frecuentado de la ciudad.